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jueves, 5 de agosto de 2010
Morada
Alimentada por la riqueza de la insolencia me quedé muda. Siendo irreverente, una mocosa malcriada que solo piensa en lo que quiere, cerré las puertas al olvido.
Y me negaba a olvidar. Todo el tiempo.
Pero las horas con su paso insensible se ocuparon de eso. Un día ya no me acordaba por qué era necesario moquear en la vereda.
Pero igual seguí sentada en el cordón. Hacía frío y no me importaba. Podía aguantar lo que fuera por quedarme ahí.
El entumecimiento me dejó sin poder moverme. Ni siquiera los músculos del rostro para manifestar la emoción.
Y supe que si no salía pronto...simplemente moriría.
(Nadie escapa de sus aprendizajes. La rebeldía es inapropiada en ciertos ámbitos)

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8 comentarios:
La rebeldía suele durar lo que duran ciertos enojos... luego todo pasa, tal vez el olvido, hace su trabajo.
Saludazossssssssssss!!!
Al principio me hizo pensar en "Penélope",y luego el tren de los pensamientos me llevó directo a el efecto del tiempo sobre ciertos sentimientos...
Abrazos amiguitaaaaaaaaaaaaaa !!!
Cando: y si..el olvido hace su trabajo aún contra nuestra voluntad, a veces no está tan mal que eso pase. Besotes!
Adolfín: el tiempo es como el agua sobre la piedra, modifica todo y causa también efectos contrarios. Creo que estar concientes de eso puede ser útil en ciertas ocasiones. Besote amigo zen!!
El tiempo hace de las suyas y la irreverencia cobra su propia factura.
Quizá la rebeldía sea apropiada en "El hombre rebelde" del tío Camus...
un abrazo de vuelta, Monique
Un saludote al Che, Adolfo.
Acá estoy hermanita mía !!! trabajando en el proyecto,solo paro para comer y dormir (mentira jajajajajajajaa).
Besitos a las dos.
Monique querida! que placer renovar el contacto, con poco tiempo pero bien invertido. Besotes
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