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lunes, 16 de enero de 2012

Cuentos que esperan

Cenicienta en el conurbano, hacia donde corre la soledad?
Te sentás en el lugar común, esperando un carruaje que no llega, imaginando que la lluvia no inunda tus zapatos nuevos. Sabiendo que las calabazas se transforman solo en pucheros.
Y lo bien que hacen convirtiéndose en puré de respuestas cuando no hay demasiadas preguntas.
Una princesa cuando cree más en el Diablo nefasto que en el Angel guardián, donde esconderá sus deseos de noche?
Guarda un zapato de cristal, busca el principe que la rescate; quisiera avisarte bonita que esas cosas no suceden. Que un día los zapatos perdidos se rompen y los socorristas están muy cansados.
Si los ángeles se callan y los diablos susurran en los veranos pegajosos de Buenos Aires, nosotros deberíamos proteger parte de tus anhelos para que tu sonrisa no termine cuando llega la medianoche.

martes, 10 de enero de 2012

El innombrable

Muchas veces pienso en la inocencia infantil. Como contribuir para que esa característica que generalmente poseen los niños (y muchas veces los locos) no se pierda con el conocimiento? no pude encontrar muchas respuestas que no demostraran que la ignoracia de ciertos temas hacen a la visión.
Cortázar sostenía que la realidad no es lo que parece y que el mundo fantástico es una parte más pudiendo él "acorralar lo fantástico en lo real, realizarlo". Por mi parte siempre viví más tiempo de ese lado de la frontera, lo cual no da garantías porque al llegar con la mochila al mundo real, manejado por la mayoría, generalmente las cosas se complican.

Entonces qué se podría ofrecer a nuestros niños ante el inminente ingreso de la crueldad en algunas situaciones?
El otro día Dante se enteró que todos podíamos ser potenciales enfermos de cáncer. Por supuesto que la pregunta vino a raíz de muchos conocidos en esta situación. Y sumada la muerte de su abuelo por lo mismo. No podía entender que eso que le pasaba a los otros, también podía pasarle a uno sin que hubiera talismán de protección.
Tampoco quería engañarlo con la seguridad que no tengo, acerca de Dios y su ayuda celestial o en caso de fallar una promesa de una vida mejor fuera de ésta. No había superpoderes, ni cosa cierta que pudiera colocarse sobre su mamá, por ejemplo, para evitar el acontecimiento.
 Lo miré profundamente, con mi mejor sonrisa de mundo real, y le expliqué que nunca sabremos que puede pasarnos, por eso es importante agradecer lo bueno que sucede y disfrutarlo mucho. Fin de la explicación. No encontré nada más.
Parece que por lo menos su inocencia sigue intacta. Quiero decir, a vuelto a realizar comentarios insólitos y graciosos, a seguido teniendo una mirada tierna e infantil sobre la vida.
 Tal vez por ser mi hijo también quiera vivir en el lado fantástico.
 Y si fuera así, por lo menos le podría enseñar las herramientas para defender ese territorio que nadie nos podrá quitar jamás.

domingo, 1 de enero de 2012

Renacimiento

Una vez me dijeron que cuando alguien suspiraba era porque sacaba un resto de aire antiguo para llenar los pulmones con aire nuevo. Desde aquel momento, eso que para mí fue una ley, generaba risas por ser una ridiculez; incluso me hizo ganar el apodo de "suspirito" en mi último trabajo. Es que me gustan las historias que explican más que las razones en sí mismas. Suspiro. Es importante comenzar el año con los pulmones llenos de oxígeno nuevo. Desde hace unos años cuando comienza el brindis de las doce, realizo el ritual de la promesa interna. Es un acuerdo de partes (entre todas las que me componen) donde nos pondremos de acuerdo en seguir una pauta. El año pasado fue la honestidad a cualquier precio. No estuvo mal. Pague las costas del juicio interno por llevar a cabo semejante propósito que buscaba reconciliarme con los deseos. Algunos quedaron intactos, sin cumplir, pero nunca podré acusarme de no haber hecho todo lo que estaba a mi alcance. Y siendo honesta que no es lo mismo que ser decente. Pude aprender que a veces con el propio anhelo, no basta. Por más libro de autoayuda que nos quieran vender, por más imágenes que uno proyecte; hacen falta varios componentes. Pero el tema está en saber si uno se la jugó por entero o dejó un resto "por las dudas". Y aceptar la realidad sin rodeos. Fue un año donde no dejé reservas. En un momento me quedé vacía. Pero como auténticas luces de faros, aparecieron los amigos de siempre, la familia, los nuevos amigos y todos en su aporte hicieron que el cierre fuera con ganancias, aunque tal vez en especias. Anoche brindé también pero bajo un escenario bastante diferente. Un poco más fulero, con mucha parca rondando la escena, con mucho enfermo dando vuelta que hace que uno agradezca estar del lado de los que pueden cuidarlo. Y me quedé sin promesa de las doce. Porque cuando nos ví gritando los segundos para que termine el año mirando Crónica TV (escena un tanto bajón) con los que pudimos juntarnos, con mis hijos, con mi marido que me acompaña con todos mis rayes...me dieron ganas de reír. Ahora que creía poco en mi capacidad de resurrección, me sentí renacer. Aunque sea para dar el testimonio de los que sobreviven, aunque sea para encontrar el famoso placer de estar vivo, aunque sea sin propósito, cuando ya no buscas excusas...solo pude verme reaparecida para seguir.
Y me dieron ganas de celebrar por ellos, por cada uno de los que pudieron volver a estar vivos.
(Obra "Parirse" Espejo_ Ada)

martes, 29 de noviembre de 2011

Como crear el mundo en siete días

La primer noche Camila no pudo distinguir la luz de la oscuridad. Todo era oscuro. No había sombras, no entraban reflejos a través de las rendijas de la persiana ni tenía miedo a los objetos imaginarios que viven en las habitaciones apagadas. Todo era silencio.
La segunda noche abrió los ojos para distinguir si lo que se movía bajo su cama era un monstruo o la gata que quería salir de la habitación. Al distinguir un animal comprendió que ya nada era tan negro si dejaba la luz de la mesita de luz prendida. Ahí comenzó a destilar su ira diciendo en voz alta los insultos más descalificantes que encontrara según un orden alfabético. Comenzando por la A... fue difícil porque "animal" era un elogio. Con la B tuvo más suerte ya que estaba el clásico "boludo" y otros que fueron surgiendo. Así llegó la mañana para certificar que existía el día y la noche.
En la tercera noche empezó el clásico repaso de acciones donde no entendía nada. Si Gabriel la había querido tanto por qué de pronto todo había terminado. El despertador vibró la alarma de las seis sin encontrar respuesta.
Llegando a la cuarta noche encontró algunas respuestas poco probables. Se quedó dormida después del llanto y se despertó con el -buenos días país! del noticiero matinal. Mala forma de empezar la jornada.
Era la quinta noche; repasó todos los libros de autoayuda que le prestaron sus amigas. Como no le resultaron sabios se dedicó a escuchar a todos los pastores que se ocupan en la madrugada que la gente no se suicide. Prefirió levantarse y desayunar a las cuatro de la mañana para evitar ser despertada por una alarma o el televisor indistintamente.
A la sexta noche ya estaba muy cansada: de ella, de él, del llanto, de las preguntas, del destino, de la vida misma que hace nudos y desanuda, de la gata que maullaba y de los mails preguntando como estaba. Llegó a la conclusión, luego de tomarse una botella de vino, que Gabriel y ella podían ser unos imbéciles. Pero que esto en lenguaje adulto se denomina saber hacerse cargo de los riesgos.
La séptima noche atendió el teléfono. Era su hermana un tanto preocupada. Se quedaron conversando y Camila se rió de una anécdota. Prometió que al día siguiente pasaría por su casa a cenar.
Se acostó a descansar. Había comenzado un nuevo mundo...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

De viaje

Poquito a poco llega el día con la decisión tomada. Me voy a otro país, a otra ciudad con otro lenguaje. Donde el vocabulario cambia y las descripciones se hacen con otras palabras. Me voy en voz baja y cantando. Me bajo del tren, cargo la mochila al hombro y camino despacito. Respirando un aire fresco, disfrutando del sol en la cara sin protector solar, sin protecciones. Disfrutando del polvillo que te produce estornudos, del viento que te deshace un precario peinado. Y empiezo una vez más como si fuera recién nacida. En un lugar extraño, en un sitio nuevo, con rostros tan desconocidos. Respiro profundo, me seco las últimas lágrimas barrocas y abro la puerta de mi nuevo hogar. (dibujo de Oscar Polzonetti, artista plástico)

jueves, 6 de octubre de 2011

Viene con el combo...pero gratis

Agradecer las polaridades. Bendecir los malos momentos con agua amarga para celebrar con dulces. Dejar de lado la parafernalia de los consejos rápidos y ajustarse al tiempo necesario para abandonarse de pensamientos. Despojarse de las voces internas, expandir los limites, disfrutarse siendo una nada y volver al juego perdiendo un casillero. Sentirse sabia, saberse ignorante, embarrarse con la necesidad de lo precario y construir pequeñas vasijas que contengan sonrisas viejas y cuarteadas, pero auténticas. Dar gracias una vez más. Por las historietas y los personajes. Por la locura. Por la sinceridad. Por los sincericidios. Por la lealtad de mi pensamiento. Sospechando que mirar la oscuridad nos da la certeza de saber cómo es la luz. Y dormir. Sin pastillas que fabrican paz. Sin sedantes para el orgullo. Sin cinturones para el alma. Y despertar para bailar. Mientras la fiesta no se termine seguro que la banda seguirá tocando.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Corso a contramano en septiembre

Cuando nos sucede algún acontecimiento que nos hace sufrir, es inevitable replantearse la existencia. Al menos yo no puedo parar hasta terminar la repregunta. Pienso que estaría bueno agregar al Sermón del Monte algo como "Felices los que se cuestionan poco porque podrán dormir a la noche o encontrarán la medicación correspondiente". Cuestionar el por qué también es un poco inútil. Sobre todo si entra en el juego más de una voluntad humana. Y ni quisiera mencionar en el embrollo la autoridad celestial y su supuesta oportunidad para hacernos aprender cosas. Ayer lo escuchaba al Dalai Lama. El señor hace tres horas de meditación diaria y más o menos siempre dice lo mismo. Desconozco si a los que pagaron su entrada en el teatro les habrá dado más tips, pero en su mensaje popular de la televisión no está a la vanguardia de las últimas recomendaciones. Ni hablar de los libros de autoayuda (les recomiendo hojear alguno para entender ciertas psicosis colectivas) y su verborragia de soluciones mágicas y a corto plazo. Otra opción? utilizar el poder de la mente cuán un imán similar a la lámpara de Aladino. Vuelvo al origen. La tristeza es siempre por las mismas cuestiones pero disfrazada para distintos carnavales. Tal vez sea cierto eso que dicen; uno entiende todo un minuto antes de morirse...menudo consuelo! Y ni hablar si se muere en la víspera. Entonces, viendo como sale el sol después de otra noche de insomnio, busco la mejor nariz de payaso para este evento y como decía el gran Tato Bores: vermouth con papas fritas y good show! Si poco podremos responder, bailemos que ahí viene la murga y la música está buena.