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jueves, 12 de septiembre de 2013

Parirse huérfana

Parirse.
Convivir con el dolor por muchas lunas y algunas cosechas sin siembras. Llevarlo a través de las sequías y las inundaciones más poderosas.
Ser madrehija por la capacidad de sobrevivir sin depender del progenitor.

Salir de la oscuridad, enceguecerse con la luz y perder el sentido de orientación hasta que la vista comience a registrar ciertas formas que luego serán nombradas.

Un proceso sin comienzo ni final que se transita con la fuerza estimulante de la gravedad.
Dejar lo conocido por pequeño, por estrecho, por incómodo, por nauseabundo.

Y esa vida, un poco ahogada con los fluidos del nacimiento, se instala desde los pulmones bajo gritos de recién nacida y un corazón que sigue palpitando canciones de cuna.





miércoles, 28 de agosto de 2013

45

Era un amor grande, no por su grandeza sino por su tamaño. O por ambos.
Pero también era pequeño por indefenso;  frágil en su existencia prematura como los amores que nacen a destiempo.
Traía historias ajenas en algún rincón del pensamiento, remitiendo pocas vivencias pero con apéndices de cuentos terminados.
Y así lo fui ovillando, enredando, enmarañando.
Quizá era la falta de experiencia para cuidar de recién nacidos o la tristeza desmedida que no tuvo piedad en someter a una vida corta.
Porque era inmenso pero no llegó a desarrollarse. Estaba satisfecho con  palabras mal escuchadas, silencios protagonistas o diálogos insurrectos que se convirtieron en monólogos.

¿Habrá que dejar que el huracán arrase con todo y negarse a plantar semillas en medio del viento?
No lo sé.
Busco en una caja que está llena de quizás y no encuentro ningún porque.
Me queda pensar que la falta de conocimiento se convierte en la esperanza de los ignorantes.

Y si nuevas ciudades resucitan, después de los tornados más impíos, habrá que pasar la noche dentro de refugios construidos.
Para esperar.
Para creer. Para crear.
Y cuando la madre tierra termine su ciclo, recibir las primeras flores. Bajo cualquier forma, algún día también se mueren los inviernos.

martes, 13 de agosto de 2013

Calendario

El 31 de Octubre debía celebrar el Día de Brujas en otro país.
En esa fecha, los fantasmas rondarían por la Plaza principal sin mirarnos aunque quisieran vivir más de la cuenta.
Deambularían sin tocarnos para generar en mi compañero de ruta alguna risa miserable.
Faltaba poco para terminar el año y entonces podríamos saldar todas las deudas pendientes. Después la vida seguiría su camino sin punitorios que recordaran nuestras faltas.
Halloween es una festejo divertido pero también nos remite al miedo y los espantos. Tal vez marcar ese día del calendario trajo una cuestión casi premonitoria.Como si nosotros mismos nos hubiéramos transformado en esos adivinadores berretas de salón.
Lo cierto es que los espectros, lejos de quedarse mirando, se sentaron cómodamente a esperar. A subir las apuestas sobre quién se dejaría ganar primero por el pánico, los malos entendidos, la desconfianza o la intolerancia al futuro. Haciendo chistes sobre nuestras incapacidades humanas para generar seguridad sobre los proyectos.
Sobre aquel destino que siempre es incierto e inmanejable.
Entonces no hubo viaje.
Tampoco encuentro. Ni desencuentro.
Eso fue lo más triste.
No hubo nada el 31 de Octubre de aquel año bisiesto. Solo una plaza chilena llena de fantasmas que jugaban a la rayuela con una piedrita del cielo.

domingo, 11 de agosto de 2013

Jump

Es complicado caerse en un pozo.
Enredarse con las raíces que crecen bajo tierra. Dejar de tener miedo a los insectos que dan vueltas por cientos de agujeros sin luz.
Pedir agua. Tener sed pero desear que no llueva para que no se genere un lodazal.
Acostumbrarse a la oscuridad, tener capacidad para optimizar la luz del día y no desesperar con los ruidos por la noche.
Y vivir la estadía con el deseo de salir. Con la fantasía que podrían crecer alas para volar.
Es más engorroso cuando el agujero que nos engulle lo construimos nosotros. Buscando bajo tierra objetos perdidos, tesoros viejos que perdieron valor.
Para suerte de los aventureros, también deambulan equipos de rescate.
Cuando no se puede solo, otros compañeros de viaje, amores nuevos y sobrevivientes, colaboran para encontrar la forma de subir. Hay que hacerlo con los pies, con las manos, con las uñas, con el cuerpo vivo.
Para entender que aunque sapos de otro pozo también podemos saltar con fuerza los días de lluvia.


jueves, 11 de julio de 2013

Puntadas y patrones

Cuando mamá estaba triste tejía.
De pronto se sentaba en algún lugar de la casa, generalmente la cocina, tomaba las dos agujas y comenzaba la función.
En alguna época de crisis (este país vive en crisis) hacía cadenitas con la aguja de crochet y salían unas florcitas nacidas de cualquier pedazo de hilo que anduviera circulando. O varios pedazos. Parecía como si la amalgama de puntadas y elementos, unidos en esa danza, dieran cierto orden universal ante alguna situación.
Sus conocimientos eran primarios; la producción solo contaba con bufandas en punto Santa Clara o redondeles que adquirían formas diversas de mantelitos o apoya tutti. Recuerdo alguna bufanda rosa muuyy larga y me genera una sonrisa pensar cuantas filas habrán sido necesarias para calmar su ansiedad.
Hace un par de semanas fuí a comprar lana para un chaleco multicolor. Me faltaba ese básico en mi guardarropas y mi tía gentilmente se ofreció a cumplir el deseo.
Extrañamente tomé una madeja y también la sume a la cuenta. Pero para mí.
Revolví todos los cajones de mi casa y encontré dos agujas que ni siquiera recuerdo de donde salieron. Armé un ovillo, me senté en una silla casual y comencé a tejer. Es muy impresionante como sin darse cuenta se van repitiendo patrones.
Cuando comencé a llorar obtuve la confirmación del evento. Y las palabras se transformaron, medias anudadas y un poco tejidas, en una historia para abrigar mi garganta. Un talismán que protegiera mi voz cuando hiciera frío.


lunes, 1 de julio de 2013

De parto

Que se hace con un gran amor?
Uno puede verlo nacer y entender rápidamente que será importante.
Se lo siente gestar como a un niño, en las entrañas, con suaves patadas cercanas al corazón y caminando como si faltara un poco el aire.
Que se hace con un amor así de grande?
Se puede acunarlo, buscarle un espacio, tirar muebles viejos, entregar esos objetos que son solo decorativos y juntan polvillo.
Como se trae a un universo caótico esta semilla de baobab?
Plantando en tierra libre, lejos de construcciones rígidas, sabiendo que sus raíces destruirán las veredas, que habrá que aprender a caminar sobre el césped o en el terreno embarrado, pero dejarle lugar para que  pueda extenderse a su placer y desperezar toda la vida que trae dormida dentro de su cascarón.
Y en ese momento donde se separa sobre la faz oscuridad y luz, donde el día y la noche cobran entidad, se entrega el propio corazón para alimentar su vida.
Y se le da la bienvenida. Como se puede. Con los recursos que se tienen a mano y los que se inventarán.
Un gran amor debería merecer una gran existencia.
Yo lo recibo. Sin estruendos, sin fuegos artificiales. Susurrando en su oído...bienvenido.


martes, 11 de junio de 2013

Solo de palabras

Muda.
Como una prenda que necesita cambiarse pero no sería aceptable en estas condiciones invernales.
Muda.
Sin nada para decir cuando las palabras arman su propio atolladero al querer salir sin encontrar atajos.
Muda.
En el proceso del cambio de piel que corresponde a todos los animales vivientes.
La vida se muda. Se lleva todos los objetos llenos de polvillo a sitios más pequeños. En cajas. Encajados.
Llena de ruidos, ante todo el silencio, prefiero ser muda.