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domingo, 3 de mayo de 2009

Metáforas del náufrago

Salvando los restos del naufragio encontré mi diario de viaje...vaya uno a saber por qué motivo no se hundió con el resto de las cosas y estaba flotando en la superficie cerca de unas valijas. Seguro quedó como regalo del cosmos, para no olvidar ciertas cosas, para saber que pasó hasta el último día. Cuando llegue a tierra firme lo voy a usar para encender el fuego...bueh! recién al segundo día porque tengo que esperar que se sequen los papeles.

domingo, 26 de abril de 2009



El suspiro se equivocaba de lugar. El firmamento tenía un sistema de torres donde la más alta podía sostener los vuelos, pero la base de aquella escala era tremendamente delicada. Por este motivo debía guardar un perfecto equilibrio; estaba fuera de rango un sutil agregado. Vagabundo en su búsqueda, se sintió tan triste por no ser admitido en ese cielo, que se sentó unos segundos en todas las plazas del mundo. Pensó en esos momentos como sería estar sin hogar, y al no encontrar una salida en semejante estructura, se puso a llorar como si fuera rocío de noche mojando las lilas y las violetas en las macetas. Por eso los días, compadeciendo su destino errante, se complotan para brindarle refugio. Supongo que por eso mi suspiro...

jueves, 16 de abril de 2009

Estaba el malegrífedo en el medio de todo. Cuando levantaba la panocilia lo encontraba aunque no abriera los ojos. Cualquier conversación, se iba torciendo dando la vuelta manzana, para parlotear sobre él. Lo peor de aquella mañana, es que la malencrina era un huevo que no terminaba de definir su destino de pollo o tortilla de espinacas. Y el malegrífedo seguía intacto, siempre en el centro, a la vista de todos pero oculto de la mayoría. De todas formas, no era momento para tomar una decisión apresurada porque en general estas cosas desaparecen sin planificarlo. O no. Y si debía pasar todas las horas teniéndolo en el medio, entonces lo mejor era encontrar la forma de salpirrotear el momento. Y seguir el inpecto. Sentirse inmadura como la malencrina. Y que querés que te diga?...las definiciones siempre me parecieron un bodrio!

viernes, 27 de marzo de 2009

Alas de gorrión

Nunca la vida te sorprende. Todo da vueltas y todo es igual. Son ilusiones, oasis que desaparecen cuando te acercas. Son pensamientos que se diluyen en aguas del tiempo La vida, en si misma, nunca te da nada nuevo. Siempre transcurre en el mismo carril. Y si fuera al revés? Si la capacidad de asombro se perdió en mí? Si el oasis que busco no es necesario porque estaba dentro? Puede ser cierto, puede ser mentira y si averiguar te lleva toda la existencia entonces está bien establecida la libertad.

domingo, 18 de enero de 2009

Palabras de otro

Entre otras tantas cosas, confundimos conexión con comunicación valor con precio necesidad con deseo servicio con prestación felicidad con placer poder con impunidad y muchas veces capricho con deseo Sergio Sinay

domingo, 11 de enero de 2009

Sencillez de un manifiesto egoísta


Yo te amo.
Nada es más simple.
Nada es más complejo que esas palabras.
Y no pido tu permiso. Ni tampoco tu opinión. Ni tus elogios o tus reproches.
Solo me regocijo con el sentimiento pleno. Me gusta sentirlo.
No lloro como heroína ni me río como protagonista de sitcom.
No hay argumento para escribir una novela
o un panfleto de calle pintado a mano.
Solamente te amo.
Sin canciones, sin silencios.
Sin ser el desgarro adolescente del desencanto o la resignación de los años.
Yo soy. Y si estás es mejor.




sábado, 10 de enero de 2009

La sonrisa del día

Era temprano. Porque no estamos en época escolar, las calles antes invadidas por niños y padres, ahora estaban desiertas a las siete de la mañana. Escuchaba música con mi MP3 como para aliviar la ida al trabajo y caminaba despacito. Mismo barrio, mismas casas, mismos semáforos, avenida. Una vereda, mismos negocios, mismas persianas y...y el cartel de "prohibido girar a la izquierda" al final de la avenida??? La señalización de "prohibido" era intervenida por un "permitido". Desconozco si alguien pudo verla semitapada entre ese árbol añoso; para mí, tan observadora, no pasó inadvertida. Encontrarse, enamorarse, mirarse? Bajo ese árbol, en esa calle, estaba permitido. Y yo pasé sonriente.