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lunes, 3 de septiembre de 2012

Hay un espacio que quedó sin contenido. Algunos pueden decir vacío si hubiera que buscarle un adjetivo.
En un contenido quedó un espacio. Algunos buscan un adjetivo para decir vacío.
Yo habito ese lugar del llano, con contenido, sin adjetivo.
Yo soy ese espacio que busca no desaparecer. Hoy soy ese hueco con sentido.


jueves, 23 de agosto de 2012

Mutar, siempre mutar

Debería adaptarme al cambio yo que me jacto de ser una sobreadaptada. Pero no puedo. O no quiero.
Me da bronca, rabia y provoca sentimientos extraños. Me siento fuera, en un punto hace rato que lo estoy, pero ahora lo siento.
Se acaba, se termina, se transforma. Otra etapa que se cierra. Como una puerta con violencia por el viento. Se cierra y deja en el interior sentimientos sin redención.
Soy socialmente aceptable pero en algún lugar se escucha una niñita sollozando, haciendo berrinches en el piso, gritando lo que no quiere.
Es un pena tan vieja como la tristeza de lo inevitable.


domingo, 19 de agosto de 2012

Edén

En cierta forma quiero como una endemoniada. Y no me da miedo decirlo.

Quiero con una imaginación ilimitada que me lleva a sucesos poco probables para este mundo. Con poca conciencia en el tiempo, sintiendo sin medidas, sin cronologías, como si cada día fuera el primero.
O el último.
O el único existente por vivir.
En alguna parte del corazón se arraigan instantes entrañables para creer que podría nadar un océano y sabiendo que en la mitad del camino es posible que dejara de existir.
Me habitan unos demonios que me hacen pensar que todo sería posible.

Pero recibo elogios de ocasión.
Yo quiero a un Adán que me hace sentir que no soy capaz de provocarle un solo acto irracional. Que no quepo en su cuota de actos con error. Y no sé lo que piensa pero sé lo que siento. Y me causa tristeza.
Es cierto... quise como una endemoniada.
Ya dejé de hacerlo y aquel hombre amado, anda por esta tierra redonda, buscando redimirse en esos paraísos inventados.

Que así sea.
Que así sea.
Y que el mundo siga girando

martes, 31 de julio de 2012

Baja a la tierra

Un día podía llegar.
Y ese día llegó.
Otro día me dediqué a soñar.
Pero invertí tiempo en sueños de ocasión desesperados, sueños con garras y ambiciones de propiedad. Y la única posesión que podía tener era mi esperanza.
Entonces enterré el anhelo de verte. Sórdido bajo tierra lo dejé dormir. Me ocasionó angustia dejarlo tan  oscuro y le tiré unas semillas de flores tiernas.
Hoy salió el sol y un colibrí se acercó a aquel plantío ocasional.
Y me dí cuenta que el sueño no había muerto para sepultarlo. Solo necesitaba mutar para transformarse en una utopía fértil.

sábado, 28 de julio de 2012

Diario de viaje

Te necesito.
Compenso esta carencia diaria con la realidad y mi mente se adoctrina casi tanto como una prostituta entrega sus conocimientos al juego del amor.
Te necesito.
Sabiendo que es posible que el recuerdo sea perfeccionado hasta el hartazgo; aún así se siente tibio y satisfecho para ser el mejor entre muchos.
Te necesito.
Con la paciencia de volver a preguntarse mil veces lo mismo, con la necedad de inventar respuestas poco válidas, con la saturación de opciones poco probables.
De todas formas es inapelable. Te necesito.
Juzgada en un tribunal de sabiduría, sentenciando sufrimientos que podrían ser evitables, me condeno por no querer olvidarte. Intento extirpar la pasión, no resulta y la coloco medio maltrecha prometiendo no volver a ejecutar semejante sacrificio.
Es lamentable...pero no me arrepiento.
Te necesito. Nada más.

viernes, 20 de julio de 2012

Soborno

Y me quedé con el alma desnuda.
La observo indefensa sin máscaras ni guiones para jugar. Sin deseos ni preguntas, sin miserias. Pura. Genuina.

Y me quedé con el cuerpo desnudo.
Lo observo alejado de la razón exquisita, con sus carencias y reclamos. Involucrado en un proceso demandante porque detesta conformarse con lo etéreo. 


Desnudo y vacío. Necesitado del contacto tibio de tu cuerpo, hambriento de los besos, desamparado sin tus abrazos,  sediento de un elixir que no puede beber, soborna mis sentidos y el pensamiento
Por qué el mundo tangible está saturado de obstáculos?   
El cuerpo parece un indigente en la puerta de un templo o una cárcel,  jurando por un dios inexistente que no necesita nada mientras su mundo se desvanece.

jueves, 5 de julio de 2012

Casi una plegaria


Confío por esta vez en la imaginación. Por única. Por hoy, por este momento en donde se comienza. En lo que representa el granito de arena que conforma la playa donde me sentaré a ver el mar.

Ahora puedo hacerlo porque creo en aquello que sustituye a la seguridad, creo en lo probable. En los errores, en los aciertos, en la exploración.
Respiro y me dejo llevar por el aire fresco de los recuerdos nuevos. Por el sol tibio de los hallazgos viejos.
Cambio el aire y me entrego. Lo mejor que puede pasar, ya está sucediendo.