Decir que no hay nada para cambiar, es mentira.
Mentirse objetando que no tenemos herramientas, es un error.
Errar amparándose en la imperfección, es cobarde.
Actuar con cobardía porque no tenemos coraje, es poco jugado.
Mirar, observar, pensar y razonar
si no hay nada para decir
es la mejor opción de búsqueda.
Nadie es víctima, son decisiones que hay que aprender.
La vida no te tira letra; todos vamos improvisando como esos actores expertos. Y por eso la obra es dinámica. Y el tiempo relativo. Y no sabemos hasta donde influirá nuestro supuesto papel de reparto.
No hay que dejarse llevar por la modorra de la siesta, si no queremos ir a dormir entonces despertemos de una buena vez...siempre era mejor quedarse jugando a la tarde que obedecer órdenes de descanso.